Como cuando éramos niños, recuerdas?
Bitácora de un martes nublado
Le dije a alejandra que me haría un video promocional, que era una necesidad urgente. No es fácil ser parte de este sistema corrupto que nos manipula. No tengo esas redes de "amigos" necesarios que me saquen de esta situación desastrosa. Ya me conseguí una cámara y la propia aleja las hará de videista aficionada. Me preguntó que paraje sería adecuado para hacerlo. No había pensado en ello. El detalle no es menor. La casa que habito no es mi casa, de hecho no tengo casa, por tanto hacerlo acá sería una mala imagen no? Una visión falsa del tipo que realmente soy. Cuesta ser real y verdadero. Nos sobran las excusas, los miedos, los olvidos. Ya pronto empezarán las grabaciones, serán en un lugar neutral para que nadie se enoje.
Fernando se fue al sur y nunca más volvió. Satanizó a la pareja de su madre y le predijo una muerte próxima. El feña sabe de esas cosas, yo le creo. No se puede ir por la vida siendo incrédulo de todo y todos. Nunca me devolvió ese polerón que me compré con los últimos pesos de un finiquito a modo de fetiche de la suerte, quizá por eso me está yendo como las huevas últimamente.
Bitácora del Lunes.
La vida amenaza. Se presenta tan esplendorosa y terrible,
tan frágil y fuerte a la vez. La vida al
otro lado de la puerta, la vida mostrándose a través de la ventana con ese
soplo avasallador, impúdico y misterioso. La vida amenaza.
Así me siento, amenazado. Por quién amaste con corazón y
tripas, amenazado por esta extraña tós que lacera mi pecho y mi seguridad y por
este dolor de cabeza interminable que me lleva a límites desesperados. El mundo
amenaza allá afuera. Dónde encontraré un refugio? Ya no hay casa ni lugar en
donde descansar mis huesos. Todos los cariños están dispersos, lejanos y mudos.
No hay cosa peor que la indiferencia y el olvido. Pido cualquier cosa menos
eso.
Escribo esto porque sospecho un final abrupto, un corte total
que se llevará mi precaria historia. Por eso es la urgencia. La maldita
urgencia de prevalecer en algo, en un par de garabatos escritos en este túnel
húmedo y con los pies mojados.
Lo estuve intentando un tiempo, tenía la magia de mi lado,
misma que se marchó hace rato ya. Estuve dando vueltas por ahí. Pasé de ser un
sujeto anónimo a uno más del séquito cuasi famoso. Pero sólo llegué hasta ahí.
No sé qué pasó. Me fui en cierta forma, abandoné la adulación. Eso de quererse
tanto me descompensa. Yo buscaba otra cosa, un plan de ataque, una conclusión,
un estudio, una ayuda básica. Pero nos amábamos demasiado y el amor perdona
todo no? Tanto amor aburre a la larga. Hay que odiar y segregar veneno de vez
en cuando.
Hace tiempo decidí parar. Me voy. No sé bien a donde, pero
estoy convencido que debo parar. Muero aquí, lo sé y lo siento, y estoy muy
viejo para tanta huevada. Un hombre tiene ciertos límites. Existe esa mínima
dignidad que te hace levantar la mirada y decir no más.
No sé qué tan mal tipo he sido y supongo que muchos me
reputearan por ahí. Si algo he sido es ser leal con los míos. Nadie puede decir
lo contrario.
Si la muerte viene a visitarme cualquier día de estos le
sonreiré con una copa en la mano y en la otra un cigarrillo.
Sepan uds que amé y odié con delirio y eso fue suficiente.
Tengo libre la conciencia de sentimientos falsos.
Y ahora que ya casi se acaba el año, otro más por la puta
madre. Ahora que ese médico de mierda dice que tengo depresión cuando la verdad
me he sentido así toda mi existencia. Ignorante de la realidad, eso es este
doc. Ahora que todas esas busquillas de medias caladas se fueron a sus casas
dejando la plaza vacía. Ahora que no hay una copa de vino sino dos, ahora
respiro.
Dime entonces cuál era la idea de entusiasmarse con tanta palabrería motivante si a fin de cuentas no queda nada en papel, escrito digo, que de eso estoy hablando. Estuvimos jugando todo este tiempo? Las putas suelen se más honestas que todos tus dichos estimado amigo. Y para ser francos estoy decepcionado. Tengo una rabia que late por todo este tiempo perdido. Tenía la ilusión sabes? Pero la quemaste junto con todos esos putos proyectos que nunca llegaron a puerto. Una cosa es saber como es el enemigo y otra muy distinta comprender que siempre esuvo como una serpiente venenosa a tu lado y no lo conocías.
Hace semanas espero una respuesta que por lo visto paeciera que ya no merezco. Existe una cosa llamada dignidad sabes y pese a todo la tengo intacta aún. Qué queda ahora que las cruzadas quijotescas terminaron y que se nublaron por esa egolatría bestial que te invade? Qué cosas eran ciertas y cuales burdas promesas? Todo esto me deja el darme cuenta justo ahora que nunca nada fue o pasó.
Ahora sólo resta acabar aquí amigo. Se termina el ciclo que nunca empezó, que parecía que si, pero que siempre se postergó. Ya no más. Esta es mi despedida.
Hace semanas espero una respuesta que por lo visto paeciera que ya no merezco. Existe una cosa llamada dignidad sabes y pese a todo la tengo intacta aún. Qué queda ahora que las cruzadas quijotescas terminaron y que se nublaron por esa egolatría bestial que te invade? Qué cosas eran ciertas y cuales burdas promesas? Todo esto me deja el darme cuenta justo ahora que nunca nada fue o pasó.
Ahora sólo resta acabar aquí amigo. Se termina el ciclo que nunca empezó, que parecía que si, pero que siempre se postergó. Ya no más. Esta es mi despedida.
Monólogo económico
El interés de la tasa me persigue. Especialmente cuando la
taza y/o tasa se hace añicos en mis narices o me hace pedazos la existencia. Y
no es que no quiera sostenerlas o sobrellevarlas. Es sólo la tendinitis brutal
de mis dedos y lo crónico y terminal de mi estado global financiero-espiritual. Y qué es esto te preguntaras extrañado. ¿Acaso el estúpido al fin terminó de
volverse loco?. No, nada de eso ocurre, al menos eso pienso. Estoy en medio del tránsito y no sé dónde coño ir. No es una pérdida de identidad, ni tampoco frustración por la mierda actual que sucede y publicita la radio, prensa y televisión. Cierto que ya nadie ve esas huevadas, ahora todos están conectados con la wifi metida en el coco haciendo que las neuronas hagan zamba y canuta. No, no es la mirada, es más bien el
producto de la desvalorización de la palabra., el desbarranco sostenido del
pensamiento y que nadie parece ponerle atajo. Una suerte de dramática neoliberación de la mente que reacciona a
tontas y locas ante la paupérrima realidad. La verdad última del ocaso
estructural de mi espalda atormentada y del crédito cerrado por dicom. ¿Y
di-como voy a hacer para pagar mi deuda externa que llega galopante en unos avisos inquietantes vía teléfono o siniestros emails? Conchas de su madre... Tengo que hacer algo. Escribirle a la presi y decirle que en realidaad si hay gente en este país de mierda que se está cayendo a pedazos, no en el tono sarcástico que lo dijo el poderoso andrónico, pero si con la urgencia de pensar que chucha hago para comprar puchos hoy! Que parar la olla no me importa mucho en realidad. Tenga presente ud que sin puchos la realidad si que se hace extremadamente insostenible.
N.A.N.I.
A-dioses sin rastro, lugares mínimos que se niegan al olvido, cumpleaños feliz del recuerdo
el segundo día de noviembre y una copa al viento furibundo del sur
Tengo tiempo me dice desde su cara ojerosa sentada en la plaza del martes
yo a ti te conozco la oigo suspirar en una foto del ochenta y cuatro, pero yo ya no estoy
Voy por una calle que no llega a ningún lugar conocido, autores anónimos de calles anónimas
¡Dónde cresta dejé los recuerdos! Y las horas plácidas bajo el sauce faltante desde que me fui.
Tengo la sospecha cierta de una ausencia no detectada
los fantasmas extraviados, los muertos que no están muertos, las tumbas que no son tumbas
los putos recuerdos olvidados merodeando incansables entre la piel y la carne
Ayer te vi sentada en la plaza y tu ya no eras tu.
el segundo día de noviembre y una copa al viento furibundo del sur
Tengo tiempo me dice desde su cara ojerosa sentada en la plaza del martes
yo a ti te conozco la oigo suspirar en una foto del ochenta y cuatro, pero yo ya no estoy
Voy por una calle que no llega a ningún lugar conocido, autores anónimos de calles anónimas
¡Dónde cresta dejé los recuerdos! Y las horas plácidas bajo el sauce faltante desde que me fui.
Tengo la sospecha cierta de una ausencia no detectada
los fantasmas extraviados, los muertos que no están muertos, las tumbas que no son tumbas
los putos recuerdos olvidados merodeando incansables entre la piel y la carne
Ayer te vi sentada en la plaza y tu ya no eras tu.
Bitácora del viernes.
La Marixu anda extraña. Sé que trama algo. Pocas veces se muestra tan atenta y como que se delata cierta urgencia en todos sus actos. Ella y sus 35 a cuestas y esa mirada que magnetiza. El problema que tiene y se lo he dicho, es que es demasiado honesta. La honestidad, virtud apreciada y en decadencia, es en ciertos casos desastrosa y la ella no tiene el tacto suficiente como para evitarlo. No se trata de mentir que cansados estamos de aquello, más bien se trata de omitir, que así pareciera que el desastre no existiera y descansa a la vez nuestra conciencia. En fin, siempre está con esa mirada desafiante y le he dicho que con esa actitud por lo general ahuyenta hasta el más lobo de los pretendientes. El otro problema que tiene es la agresividad de sus acercamientos. Bueno, hoy en día algo relativamente común, con esto de la nueva emancipación de las féminas como que los roles están indefinidos. Entonces es que sucede, que actúa el deseo y la Marixu arremete sin pudores limitantes. Me explica que no tiene tiempo, léase edad como para preocuparse de esas pequeñeces arcaicas y es así como arrincona a su presa y traspasa primero la línea de defensa. Obviamente que para hombres de cuarenta para arriba criados en el yugo machista del matriarcado chileno esta situación los descoloca absolutamente, pese a esto ella de alguna forma logra su objetivo, aunque casi siempre son relaciones fugaces dado el peligro inminente que conlleva una pretensión de este tipo Las presas a la larga siempre escapan de la urgencia que la delata. La semana pasada la invité al cine, en cartelera estaba una de esas comedias románticas que la hacen reír y olvidarse del presente según ella. No habló ni media palabra después de salir, a lo sumo que la dejara en el autobús que le servía. Se despidió con un beso en la mejilla y se fue. Entonces repasé el tiempo de conocerla. Hemos pasado de todo juntos, desastres amorosos, soledades acompañadas con una botella de vino, venganzas y sobre todo derrotas, porque la nuestra siempre será una relación de derrotas, de no reconocer al otro como posible pareja porque sencillamente no puede ser. Mala idea pretender dormir juntos le dije una vez, mala idea imaginar cosas y escribir versos malos bajo la influencia de un par de copas, mala idea recorrer esos tugurios desastrosos de la mano y bailando lentos a la antigua, que eso ya no está de moda. Presumo entonces que se cansó, que la angustia es más grande, o la soledad, o la depresión o la noche inmensa quizá... Y aquí estoy, con media botella de vino de menos y ella que hace una semana no da señales de vida y me pregunto, lo hago algo ebrio quizá, que también es válido porque te hace ser más sincero que nunca, me pregunto terminando la segunda, que ya se acabó por la mierda, me pregunto buscando un cigarro entre paquetes arrugados en el suelo y mirando mi reflejo en el vidrio de la ventana, me pregunto y no hay respuesta.
El
tiempo nunca es como queremos, las horas adquieren esa duración impensada
dependiendo de las circunstancias. A veces las horas son interminables y
desesperadas, imposibles de soportar, y otras se escapan furibundas e
instantáneas por un destino impensado.
A veces sólo escucho el gotear interminable de
la llave que me dijo reparara y que no hice. A veces no quedan más que siluetas
fantasmales bailando y riendo a mí alrededor. Supongo que no estoy alegre,
aunque triste tampoco estoy. Pussycat se fue a la salida del sol con destino
desconocido, dejó su cepillo de dientes, unas medias rosadas y una argolla de
plata que encontré esta mañana debajo de un sillón. El café humeante que sirve
Javier en el lugar de siempre, no huele igual y los cigarrillos sin filtro son
más fuertes que nunca. Al leer el periódico ya nadie me interrumpe para
preguntar por el horóscopo del día, ni para criticarme por fruncir demasiado el
ceño. Ya no tengo que atorarme con las tostadas por apurarme en ir a dejarla al
trabajo, ni limpiarme el lápiz labial que dejaba en mi mejilla al despedirse.
No tengo que romperme la cabeza pensando en la marca de leche descremada que me
encargó le comprara. No tengo que comprar entradas para el teatro del Viernes,
ni reservar mesa para dos en la cena acostumbrada de fin de mes.
A veces me sorprendo reservando su revista
quincenal en el kiosco de la esquina o comprando una pizza para dos a la hora
del té.
No he
cambiado las flores marchitas que dejó en el jarrón de la mesa, ni he borrado
el beso que estampó en el espejo al marcharse.
Pussycat
se marchó hace tanto tiempo ya, pero no se siente el abandono,
ella
aún sigue aquí.
Memoria de un instante
_ ¿Dónde están los cigarros?
_ En el refrigerador respondo.
A quién
se le ocurre guardarlos ahí rezonga arrastrando los pies con sus chalas
desabrochadas, luego de cogerlos se tumba en el sofá regalo de su difunto tío y
enciende uno mirando la televisión.
Que a quién se le ocurre… Ella
tiene esa manía de culparme de sus ideas descabelladas. Lleva meses así,
pensando en nada y exigiéndolo todo. ¿A qué se puede culpar? La dieta pienso, la
menopausia, la luna llena, el tiempo infame que no quiere arreglarse y la
televisión de mierda sin ningún programa interesante de ver.
Y los días transcurren largos,
turbios de lluvia y de arrebatos hirientes, sádicos en su creación. Última vez
que te permito esto dice retirando su mano de mi sexo flácido e inapetente.
Estas cosas pasan a menudo pienso, es más común de lo que uno cree. No es un
crimen no tener ganas. El crimen fue haberlas tenido con tanta pasión y locura
que agotamos el amor de un viaje, como tomándonos un corto de tequila sin sal ni
limón.
La lluvia persistente, las
calles vacías, los vidrios empañados y el café en la mesa de la cocina.
Concuerdo contigo que ya no nos
amamos, que la chispa se apagó, que no existe nada ni nadie que reviva la magia
muerta de nuestras vidas.
Odio los domingos dice
encendiendo otro cigarrillo y apagando el televisor. Los brazos desnudos, el
pelo suelto, crespo y largo luce alborotado. Sus dedos largos de uñas sin
pintar semejan mariposas anidando la braza y el humo que escapa raudo al cielo
desde su boca dibuja estrellas en el techo opaco. Nunca supo cuánto la amé ni creo que lo adivine ahora.
Afuera, bajo el techo del
vecino, un gato se lame protegido de la lluvia. Eso también era mi culpa me
dijo una vez, si hubiéramos operado al gato este no se habría ido y no hubiera
muerto bajo las ruedas de la camioneta del dueño de la farmacia, que pensándolo
bien, estuvo disculpándose demasiado tiempo para mi gusto. Especialmente con
ella que era la más afectada desde luego.
Decisiones, ¿quién debe tomarlas? Vamos a
la deriva dando tumbos, con el corazón seco y curado de espanto, sin sorpresa
que nos depierte o ilusión que nos rescate. Y la lluvia allá afuera que también
no para de caer.
Egozoom
De esta manera, así como se oye
famélico y sin mucha gracia por decir algo
con la brisa quemando en las junturas de la cara
y la risa oliendo a café, tabaco y moras frescas
desposeído diría yo
y con la sed merodeando en las entrañas
Así como lo ve
empujando las palabras de adentro y de afuera
para clarificar un poco el asunto
porque no es transparente, ud me entiende
con cierta limitación básica y que lo diga yo no es extraño
es más bien realista
y con la rabia aún íntegra, pero serena
para que no practique tanta prédica miserable
que todo lo que brilla no es oro y eso ya lo sabemos
ud, yo, y ellos por supuesto
Así de esta forma, a la antigua para que me comprenda
aún de pie en el mismo camino
como un monolito insólito aferrado a la esperanza
increíble es que aún la posea
Y con las ganas bien dispuestas
a todo o nada que ya no queremos más mediocridades
porque somos muchos aunque no lo parezca
garabateando versos en papel de diario y servilletas
ni libres de polvos ni de pajas, Dios mediante ahora y después también
crédulo aún, sumiso a la amargura
con la docilidad cierta previa a la tormenta
con los segundos discontinuos purgando por quedarse
borracho de utopías insistentes, periódicas, maldicientes
y lleno de pecados formales para que me condenen de una vez por todas
que es más piadosa la certeza del fracaso
que la ilusión indefinida
revolcado en el merengue de este tango eterno
con un ojo arriba y otro abajo
para que no me sorprenda la muerte pajareando
y con la bala pasada por si las moscas
para redituar gestas heroicas prohibidas
añoradas con susurros en mitines nostálgicos
con el cigarro prendido y la ceniza en el mantel matando la tarde
por decir otra cosa
y con la mirada franca que no tengo otra
despreciando a los verdugos
porque así esta la cosa
a tu desprecio el mío propio
diente por diente y alma por alma
para acabar con el jueguito este que a nadie ya entusiasma
y que ud también juega, pero que lo ahoga en el fondo
lo pudre por dentro por decir otra palabra
Adhiriendo al acto inconcluso de una que se inmoló en el ring de cuatro perillas
obrero en el rearme de la memoria ignota
y de la conciencia desmembrada
Así como lo ve
desapercibido a la vuelta de la esquina
para que tome precauciones y me vea
antes que la magia desaparezca.
famélico y sin mucha gracia por decir algo
con la brisa quemando en las junturas de la cara
y la risa oliendo a café, tabaco y moras frescas
desposeído diría yo
y con la sed merodeando en las entrañas
Así como lo ve
empujando las palabras de adentro y de afuera
para clarificar un poco el asunto
porque no es transparente, ud me entiende
con cierta limitación básica y que lo diga yo no es extraño
es más bien realista
y con la rabia aún íntegra, pero serena
para que no practique tanta prédica miserable
que todo lo que brilla no es oro y eso ya lo sabemos
ud, yo, y ellos por supuesto
Así de esta forma, a la antigua para que me comprenda
aún de pie en el mismo camino
como un monolito insólito aferrado a la esperanza
increíble es que aún la posea
Y con las ganas bien dispuestas
a todo o nada que ya no queremos más mediocridades
porque somos muchos aunque no lo parezca
garabateando versos en papel de diario y servilletas
ni libres de polvos ni de pajas, Dios mediante ahora y después también
crédulo aún, sumiso a la amargura
con la docilidad cierta previa a la tormenta
con los segundos discontinuos purgando por quedarse
borracho de utopías insistentes, periódicas, maldicientes
y lleno de pecados formales para que me condenen de una vez por todas
que es más piadosa la certeza del fracaso
que la ilusión indefinida
revolcado en el merengue de este tango eterno
con un ojo arriba y otro abajo
para que no me sorprenda la muerte pajareando
y con la bala pasada por si las moscas
para redituar gestas heroicas prohibidas
añoradas con susurros en mitines nostálgicos
con el cigarro prendido y la ceniza en el mantel matando la tarde
por decir otra cosa
y con la mirada franca que no tengo otra
despreciando a los verdugos
porque así esta la cosa
a tu desprecio el mío propio
diente por diente y alma por alma
para acabar con el jueguito este que a nadie ya entusiasma
y que ud también juega, pero que lo ahoga en el fondo
lo pudre por dentro por decir otra palabra
Adhiriendo al acto inconcluso de una que se inmoló en el ring de cuatro perillas
obrero en el rearme de la memoria ignota
y de la conciencia desmembrada
Así como lo ve
desapercibido a la vuelta de la esquina
para que tome precauciones y me vea
antes que la magia desaparezca.
El míster del bastón.
El hastío de la tarde y el decreto alcaldicio número tres, letras c y d me arruinaron
literalmente. Uno que cantaba los versos histéricos de la poesucia, que así la llamaba por su afán inquebrantable de meterse la realidad por las narices y el culo, una perra decía él, amable con sus noches ardientes, pero perra al fin. Ese que camina despacio por la vereda sur de la magnífica ciudad y que se para en el 649 de san diego a dejarle rozas secas a la conserje. Un bastardo mentiroso y lascivo, ese me arruinó. Tenía el proyecto ideal, una constelación de improntas y actos de ocupación, que así lo llamaba. Subirse a la micro decía, y no pagar desde luego, robarse el café del pronto copec y vender collares en el bellavista mientras mataba porros y una cepa de cartoné, que con melón queda exquisito mascullaba mientras tosía ahogado por un punto rojo.
Arruinado por los sueños, castillos en el aire sin llaves de entrada. Se puede apelar insistía hasta el último, pagar la multa, mamarse unos días en la cana de recoleta o aprecue rumbo a mendoza, que las deudas no llegan hasta allá según él. Nada confiable por cierto, el huevón nació chicharra y ya tiene un séquito lujurioso de adherentes. Sus aprendices me cuenta mientras se toma la segunda escudo que invité, de paso me trae unas páginas sueltas de versos que planea plasmar en una flamante libro. Leo garabatos inconexos, bruma que huele a vino de tercera, a sobajeo mañanero y porros de la prensada. Tengo los bolsillos pelados le confieso, mis últimos pesos se fueron por su garganta reseca. No dice nada, se aprieta los cordones que siempre vuelan desatados. En el fondo me rio, la plata no volverá y el maldito proyecto naufragó en el dique seco.
Santiago a esta hora huele a mierda.
Bitácora de viernes.
Estaba sentado en el centro cerca de un semáforo a esa hora en que todas las cosas se suceden sin pausa. Me sentía agotado, mirando y no mirando y pensando en lo tarde que era y los encargos que me hizo y si alcanzaría hacerlos todos. Fue entonces que los vi venir. Ella caminaba rápido, llevaba unas sandalias negras y un vestido en tono pastel, liviano, que la hacían lucir más joven y fresca. Él caminaba más lento, como desganado. Hacía calor y llevaba sombrero y gafas para protegerse del sol y una botella de agua a medio vaciar en su mano derecha. Parecían una pareja de jubilados aprovechando el día festivo para tomar fotos y recorrer por ahí, cosas de jubilados pensé. Entonces él se retrasó o quizá ella caminaba muy rápido y se hacía imposible llevarle el ritmo o sólo era el cansancio, el caso es que quedó en medio de la calle y lo sorprendió la luz roja. Ya sabemos como es el tránsito por acá. Un par de frenazos, unos garabatos y él que termina de cruzar. Ella enfrente golpea el suelo con su pie y comienza a regañarle, que acaso quería al fin dejarla viuda?, que se apure, que porque se queda atrás y algo más que no escuché por el tráfico bullente a esa hora. Luego de esto sigue presurosa adelante sin volver la vista. Él la sigue por algunos metros mirándose los zapatos, se detiene y saca un pañuelo con el que se seca el sudor de la frente, vuelve la vista atrás al camino andado, se rasca la cabeza y piensa y duda, porque sé que lo asalta esa duda inquietante que siempre ronda a todo hombre, pero toma un sorbo de agua, guarda el pañuelo y prosigue el camino diez metros tras de ella.
Bitácora del martes.
Mi gato Dámaso está perdido. Lleva cinco
días sin volver y ya me estoy temiendo lo peor. Beatriz me dice que lo vio a un par de cuadras
de la casa, estaba sobre un techo y no dio muestra alguna de reconocerla cuando
lo llamó. Dice que se estiró cuan largo era y se adormeció bajo el tibio sol de
este otoño. Gato indiferente y cabrón. Beatriz opina que la calentura del gato
lo va a matar. En cierta forma tiene razón, a la larga la pasión es
destructiva, pero yo creo que habla así porque en el fondo aborrece al gato y
lo que representa. Yo lo sé. La personalidad de Dámaso es arisca, casi salvaje.
No permite que nadie le haga cariño excepto yo, y el tener este privilegio me
reconforta, me da cierto estatus dentro del hogar y sobre las otras mascotas.
Cosa que a Beatriz molesta sobremanera.
Pero el
problema de Dámaso es su calentura, aunque yo prefiero llamarlo apasionamiento
desbordado y es muy probable que lo liquide. Nunca habíamos tenido un gato tan
así, tan llevado a su idea, rabioso con
todos menos conmigo y cariñoso sólo cuando se le antojaba. Al principio lo
habíamos llamado Javier porque se parecía un poco a un sobrino en la expresión
de la cara, pero con su comportamiento desmedido se lo cambiamos en recuerdo de
mi abuelo Dámaso, un busquilla de primera, hombre de entrada y salida,
enamorado de la vida y todas las mujeres. Su última amante tenía veinticinco
años cuando él ya pasaba los setenta. Era usual que se perdiera, más bien
viajaba por negocios según sus palabras y se demoraba en regresar tanto como
tardaba en gastarse todo el dinero que
llevaba. Pero volvía, siempre lo hacía. El apasionamiento pasa, se calma el espíritu y la cordura vuelve a
señorear sin contrapeso. El abuelo llegaba nervioso, humillado y hasta más
flaco. Buscaba la mirada de la abuela y esta no decía nada. Nunca entendí tal
resignación ganada por el paso de los años y la costumbre, como la cruz que te
tocó y contra la cual no luchas. Me preguntaba entonces que misteriosa
sabiduría había en esos largos silencios, en ese reproche dolido, lacerante,
pero lleno de amor. Partía la abuela entonces a la cocina y le calentaba un
poco de comida y todo poco a poco volvía a la normalidad hasta su próxima huida.
Pero la abuela esperaba, sabía que tarde o temprano volvería, igual que yo,
espiando por la ventana el regreso de mi gato.
Porno
Voy a hacer un cuento porno.
Por-no esperar, por-no sucumbir, por-no olvidar,
por-no sospechar, por-no perdonar, por-no comprender, por-no escuchar, por-no
desistir, por no-rescatar, por-nosotros,
por-no olvidar...
Eso ya lo dije.
Ensayo público
En el contexto de una conversación con mi hijo, le sugerí a modo de ejercicio que realizara las prácticas de la banda de blues que integra en un espacio público. La idea sería en principio intervenir un lugar determinado y realizar sus ensayos tal cual lo vienen haciendo en la privacidad de una de sus casas en donde se reunen. El objetivo buscado es desnudar el proceso de construcción de sus temas, la inventiva, los fracasos, la complementación de ideas, etc. Todas ellas facetas de un proceso productivo cultural que quedarían a la intemperie sin ningún pudor.
Con lo anterior se pretende mostrar que la belleza, el éxito o lo que o lo que subjetivamente se piense de ello, se consigue sólo tras la derrota en una y mil veces. Saber que en la construcción, desarme y reconstrucción de los procesos creativos, en la búsqueda última de resultados inciertos, se logra apreciar la belleza pura con todos sus ripios, pliegues, oscuridades y luces que pueden ser tanto o más cautivantes que el resultado perseguido.
El problema que se nos presenta es el pudor a mostrarnos tan intimamente y los riesgos asociados. En un mundo como el de hoy realizar tal acto puede llegar a ser suicida.
Con lo anterior se pretende mostrar que la belleza, el éxito o lo que o lo que subjetivamente se piense de ello, se consigue sólo tras la derrota en una y mil veces. Saber que en la construcción, desarme y reconstrucción de los procesos creativos, en la búsqueda última de resultados inciertos, se logra apreciar la belleza pura con todos sus ripios, pliegues, oscuridades y luces que pueden ser tanto o más cautivantes que el resultado perseguido.
El problema que se nos presenta es el pudor a mostrarnos tan intimamente y los riesgos asociados. En un mundo como el de hoy realizar tal acto puede llegar a ser suicida.
Notas al márgen
Considerando los últimos acontecimientos, los que pasaron y continúan haciéndolo
Considerando las circunstancias, el calor agobiante y la poca plata o guita o como se le diga. Considerando que es muy poca y no alcanza para reservar para los gastos y no hablo de gastos reservados que esa es otra circunstancia que acontece.
Considerando que al género humano lo han devaluado en demasía últimamente, por falta de amor propio digo yo, o amor al prójimo o amor al arte, que no es lo mismo que hacerlo gratis. Eso que te quede claro.
Considerando además, que no es la perversión de la palabra la que me enferma, más bien la ética pervertida, corrupta e inexistente incrustada en esta sociedad perversa. Tácticas y políticas relegantes que arrasan y ahuyentan a los que no estamos inmersos en el sistema ese, si, el mismo que ud piensa.. "El plagio infeliz del edén"
Considerando que ya no les creo a sus frases profundas de voces graves y serias que no dicen nada de nada.
Considerando que cada hombre y mujer es todo un universo en sí mismo y que de superficiales apreciaciones tenemos bastante hoy en día.
Considerando que más de alguno se tomará en serio lo que concluyan esas comisiones de ética y que la verdad carezco absolutamente de sentido del humor como para seguir oyéndolas, en otras palabras, que ya soy un amargado de mierda y me colapsaron.
Considerando que ya me cansaron con sus bravatas de siempre, promesas, plazos y demáses, que esto se acaba señores y para que me entienda: No quiero que siga.
Considerando todo lo anterior y muchas otras cosas que acontecen habría que hacer algo estimo yo.
Tendríamos que salirnos de la periferia y plantarnos en el centro. Comenzar a meter ruido, así como una marea revitalizante comenzar de nuevo, reiniciarse.
Empezaría quemando el metro, la moneda y un par de ministerios (1)
Y quizá patear un par de cabezas para que se dejen de huevadas y robos.
Lo más probable es que me equivoque.Tal vez la respuesta sea no hacer nada, absolutamente nada. Fundar la latitud cero como me ofreció un poeta amigo alguna vez, (y pico pal que lee remataría!)
Que si no hay nada se acaba el rollo y que si se acaba todos cagamos y de esta manera es más democrática la debacle.
No hacer nada en comparación a hacer estupideces tiene sus ventajas.
nada de versos rimbombantes, ridículos y desabridos.
Nada de críticas ásperas, petulantes y narcisistas.
Nada de que ufanarse o burlarse
Cosa que la mierda decante y en un futuro próximo sirva de abono a las nuevas generaciones.
Hacerse un ermitaño digo yo, como para reencontrarse y tal vez entonces ser un poquito más productivo y novedoso.
No hacer nada para que los arribistas de toda índole no tengan cabida, para que los perros no tengan árbol al cual arrimarse.
Habría que apagar la tele, la radio y no comprar el pasquín de turno dejando los cahuines a las viejas, que sólo a ellas pertenecen y de paso dejar de rendirle tributo a los miserables de siempre.
En definitiva, no hacer nada y ensimismarse en un mutismo absoluto o una especie de luto temporal, Bien carepalo, seriecito para que no crean que estamos hueveando y nos encierren.
Nada de nada. Algo que nos hace falta últimamente.
(1) Metaforicamente hablando.
Considerando las circunstancias, el calor agobiante y la poca plata o guita o como se le diga. Considerando que es muy poca y no alcanza para reservar para los gastos y no hablo de gastos reservados que esa es otra circunstancia que acontece.
Considerando que al género humano lo han devaluado en demasía últimamente, por falta de amor propio digo yo, o amor al prójimo o amor al arte, que no es lo mismo que hacerlo gratis. Eso que te quede claro.
Considerando además, que no es la perversión de la palabra la que me enferma, más bien la ética pervertida, corrupta e inexistente incrustada en esta sociedad perversa. Tácticas y políticas relegantes que arrasan y ahuyentan a los que no estamos inmersos en el sistema ese, si, el mismo que ud piensa.. "El plagio infeliz del edén"
Considerando que ya no les creo a sus frases profundas de voces graves y serias que no dicen nada de nada.
Considerando que cada hombre y mujer es todo un universo en sí mismo y que de superficiales apreciaciones tenemos bastante hoy en día.
Considerando que más de alguno se tomará en serio lo que concluyan esas comisiones de ética y que la verdad carezco absolutamente de sentido del humor como para seguir oyéndolas, en otras palabras, que ya soy un amargado de mierda y me colapsaron.
Considerando que ya me cansaron con sus bravatas de siempre, promesas, plazos y demáses, que esto se acaba señores y para que me entienda: No quiero que siga.
Considerando todo lo anterior y muchas otras cosas que acontecen habría que hacer algo estimo yo.
Tendríamos que salirnos de la periferia y plantarnos en el centro. Comenzar a meter ruido, así como una marea revitalizante comenzar de nuevo, reiniciarse.
Empezaría quemando el metro, la moneda y un par de ministerios (1)
Y quizá patear un par de cabezas para que se dejen de huevadas y robos.
Lo más probable es que me equivoque.Tal vez la respuesta sea no hacer nada, absolutamente nada. Fundar la latitud cero como me ofreció un poeta amigo alguna vez, (y pico pal que lee remataría!)
Que si no hay nada se acaba el rollo y que si se acaba todos cagamos y de esta manera es más democrática la debacle.
No hacer nada en comparación a hacer estupideces tiene sus ventajas.
nada de versos rimbombantes, ridículos y desabridos.
Nada de críticas ásperas, petulantes y narcisistas.
Nada de que ufanarse o burlarse
Cosa que la mierda decante y en un futuro próximo sirva de abono a las nuevas generaciones.
Hacerse un ermitaño digo yo, como para reencontrarse y tal vez entonces ser un poquito más productivo y novedoso.
No hacer nada para que los arribistas de toda índole no tengan cabida, para que los perros no tengan árbol al cual arrimarse.
Habría que apagar la tele, la radio y no comprar el pasquín de turno dejando los cahuines a las viejas, que sólo a ellas pertenecen y de paso dejar de rendirle tributo a los miserables de siempre.
En definitiva, no hacer nada y ensimismarse en un mutismo absoluto o una especie de luto temporal, Bien carepalo, seriecito para que no crean que estamos hueveando y nos encierren.
Nada de nada. Algo que nos hace falta últimamente.
(1) Metaforicamente hablando.
La cama luce espeluznante. Cajas vacias de remedios, ropa, bolsas, cables, lápices... Afuera el sol implacable respira al oido de los que golpean mi puerta. Avisos de vencimiento, lectura de medidores, la vecina buscando a su gata que se roba las galletas que le dejo en la cocina para atraerla y el chico del taxi que llamé para que me lleve al policlinico más cercano.
Este reino se derrumba en un vaso de mineral y unas cucharadas de jarabe.
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